Si bien las actividades en torno al tema se iniciaron en los primeros años de la década del 70 con la creación de un laboratorio especializado, recién a partir de 1978 se contó con el plantel de cargos con dedicación exclusiva necesarios para la iniciación de un Programa de Investigación.
En esos primeros tiempos las actividades se desarrollaban en un pasillo modificado como laboratorio, situado en la Planta Piloto de la Facultad, y se trabajaba en una mesada hecha por los alumnos y el personal de Mantenimiento. Cuentan sus primeros integrantes que la Planta Piloto servía como depósito de la Universidad, y que en ella, entre otras cosas se guardaban los colectivos.
Con el correr del tiempo se fueron integrando nuevas dependencias. En 1980 se organizó un sector como Planta Piloto con los equipos existentes, adquiriendo otros con los recursos obtenidos por medio del aporte técnico de talleres de la zona y la ayuda de la empresa estatal de la provincia Papel Misionero. Los primeros equipos importados se adquirieron mediante diferentes subsidios, otorgados por la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación, a proyectos de investigación del PROCYP.
En 1985 se dividió el laboratorio original en sectores, nombrándose encargados y técnicos en cada uno de ellos. Para ese entonces fue inevitable la consecución de un espacio físico para gabinetes y biblioteca, dado que se contaba con unos diez miembros y una colección de revistas especializadas en constante crecimiento, muchas de las cuales fueron conseguidas por medio de donaciones.
